Lorena Álvarez vs. Rosalía: autopista hacia el cielo

Lorena Álvarez y Rosalía proceden, aparentemente, de mundos completamente distintos, y, sin embargo, leyendo estas dos entrevistas, en las que ambas hablan abiertamente de la espiritualidad y su influencia en sus obra, me han parecido dos caras de la misma moneda. Tanto es así, que no creo que fuera tan fácil distinguir si ciertos extractos pertenecen a una o a la otra si no lo supiéramos de antemano.

Y si embargo, ¿creéis que serán leídas, analizadas e interpretadas del mismo modo? Yo lo dudo.

Sus dos discos de 2025 son fabulosos, por cierto, y en absoluto excluyentes.

  • «Todos los trabajos que hago están basados en mi experiencia personal, en las vivencias que tengo, en las cosas que aprendo, y siempre intento extraer de todo eso lo que es el esqueleto de esas situaciones. Nunca hablo de detalles personales; creo que nadie podría conocer mi vida escuchando mis canciones. Intento extraer algo general y común al resto de las personas. Siempre digo que mi cometido es intentar llegar a un lugar profundo, conectar con el corazón, donde están los secretos del mundo guardados. Hago un proceso de inmersión, de búsqueda, para traer eso a este mundo físico y compartirlo con los demás. Es un recordatorio, porque esas cosas las tenemos todos dentro».
  • «Tengo una relación con la fe inquebrantable porque, si no, no me dedicaría a hacer canciones. Este disco lo describo como un disco místico y sensual».
  • «Es un disco que por una parte tiene los pies muy anclados en la tierra –hablo de cosas mundanas, de deseo– pero con la mirada y el corazón dirigidos hacia las estrellas, hacia algo más espiritual. Creo que las personas que nos dedicamos al arte tenemos una relación con esa mística: tienes que poner tu cuerpo y tu mente en un estado especial para conectar con esas cosas. La mística para mí es esa conexión con Dios sin dogma, sin religión, sin necesitar siquiera un Dios como tal, sino como concepto. Siento mi trabajo en la música de una manera monacal: es un compromiso que adquieres, tu vida gira en torno a eso, y la fe tiene que ser inquebrantable. A veces fallas o dudas, pero esa fe persiste a lo largo de tu vida».
  • «Llevo practicando meditación desde hace unos años y este disco está muy influenciado por esa manera de estar en el mundo. Me he situado un poco más en contacto conmigo misma, observando lo que pasa y dejándolo pasar. Se llama “El poder sobre una misma” porque tiene que ver con eso: con conectar con la calma interior. El Om, la vibración primigenia, te recuerda que todo vibra, que todo fluctúa».
  • «Intento comunicarme con un lugar profundo que está también en los demás, ofrecer un espacio de pensamiento libre, fuera de la presión del mundo. Vivimos con un velo que nos cubre los ojos y yo intento correrlo, tener momentos de visión del meollo de la cuestión. Cuantas más personas estén en contacto con ese meollo, más difícil será engañarnos».
  • «El disco pretende tener una mirada amplia, pero inevitablemente escribo desde mi condición femenina. Soy una mujer y hablo desde ahí. Desde un lenguaje propio. En este álbum sentí que por fin encontraba ese lenguaje, más femenino y menos reactivo que en mis trabajos anteriores. […] Lo femenino no es solo femenino, también pertenece a lo humano. Me interesa esa parte que incluso en los hombres ha sido menospreciada. En este LP he querido reconectarme con esa energía, sin intención reivindicativa, sino como una forma más libre de expresión».
  • «Tengo una mente muy activa. Hace poco estuve en un retiro de silencio y fue curioso, porque estoy acostumbrada a estar sola, pero no en silencio con otras personas. Al principio es raro, pero cuando atraviesas esa superficie accedes a un lugar tranquilo y reparador, donde ves todo con claridad. Acallar la mente es muy difícil: mucha gente cree que meditar es dejarla en blanco, y eso es imposible. La mente es una máquina que siempre está funcionando. Lo que sí puedes hacer es observarla, no identificarte con todo lo que piensas. De eso hablan las canciones: de darte cuenta de que no eres lo que estás pensando constantemente».
  • «Mi propósito, si tengo que decirlo, es mantenerme en contacto con la inspiración que me guía y seguir explorando ese camino, casi de forma monacal. Es un compromiso con mi arte, con llevarlo a cabo. Pero cada uno tiene que encontrar el suyo, yo no tengo una respuesta universal».

Lorena Álvarez: “Intento comunicarme con un lugar profundo
que está también en los demás” (Rockdelux)

  • «A veces las cosas pasan sin que uno lo sepa. Creo que, en este tipo de proceso, uno no es consciente y sin darse cuenta ya lo está empezando. Siempre he tenido una conexión con la espiritualidad y siempre he sentido curiosidad por los lenguajes, y así, poco a poco, he ido rodeándome de lecturas concretas, escuchando más discos clásicos, aunque cuando estudiaba música ya estaba rodeada de músicos clásicos».
  • «Sentía que llevaba muchos años enfocada en hacer cosas hacia fuera y tenía ilusión por ir más adentro, sí. Ostras, que hace tiempo que no dejo espacio para leer tanto como me gustaría y como antes hacía; ostras, hace tiempo que tengo esta necesidad. A veces hago los proyectos alrededor de aquello que quiero vivir y experimentar». 
  • «Te diría que mi personalidad es mucho más social de como yo vivo mi vida. Disfruto mucho estando con mis amigos. Pero mi camino me lleva hacia otro lado, mi misión me lleva a lo contrario. Entonces, me encuentro durante un año lejos del sitio donde nací, de mi familia, de mis amigos, aislada».
  • «Me atrae la idea de posreligión, de que puede haber una forma más inclusiva y abierta de entender la fe y la espiritualidad. Para mí, hay ideas en distintas religiones en las que yo resueno. Resueno en el budismo, en el islam, en el cristianismo, en el hinduismo. Creo que todas tienen cosas en las que yo me siento. Resueno. Lo de poner la cabeza en el suelo es algo que me resulta muy poderoso, también lo de ser más compasivo, más capaz de perdonar. […] El deseo es la base del sufrimiento. Creo que cada religión te da cosas diferentes y me interesan todas por igual».
  • «A mi relación con Dios no me atrevería a ponerle palabras, pero si puedo atreverme a eso es haciendo un disco, componiendo canciones. Es un ejercicio que siempre tendrá imperfecciones. El amor que yo siento y mi conexión con lo espiritual…, la mejor manera que tengo de expresarla es haciendo canciones. Las religiones son al final contextos de los que las historias de estas santas forman parte. El disco es un disco sobre el amor, que llega inspirado por las vidas de estas santas, por la mística femenina. Son santas de todo el mundo y sus contextos son de culturas distintas, provienen de religiones diferentes, y todo esto me ha permitido aprender, que es lo que al final me hacía más ilusión; ampliar mis horizontes y mi idea de la espiritualidad. Creo que este también es un disco sobre el otro, sobre cómo entender al otro».
  • «Pienso que para explicar la luz probablemente deba haber oscuridad. Hay que dejar espacio para explicar la oscuridad. Pau Luque, que me flipa, dice: “El artista que camina al lado del diablo poniendo la mano sobre su hombro puede expandir nuestro entendimiento de la vileza”. Como Nick Cave, que da voz al villano, yo intento entender y empatizar con el villano. Creo que soy capaz de empatizar con el otro, con la luz y la oscuridad. Desde ahí puedo hacer un disco más completo y puedo llegar a explicar mejor la luz». 
  • «Me resulta muy interesante que a veces te celebren solo tras la vida. Además, la muerte estaba muy presente cuando leía estas hagiografías. Me resultó muy inspirador pensar en cómo sería mi propio entierro. ¿Qué querría yo si pudiera escogerlo? Pues preferiría que se lo pasaran bien, que disfrutaran. Aquí hay algo más personal, pero a lo largo del disco busco el sweet spot, ese equilibrio o la línea desdibujada entre lo personal y lo universal. Y luego está el ejercicio de escribir en primera persona desde el punto de vista de Dios. Como sé que es absurdo, lo hago desde el sentido del humor».

Rosalía: “Llevo preparándome toda la vida para esto” (El País)

(Fotos de Alfredo Arias y Kito Muñoz).

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