Autor: juanlouzao

  • Kellan Christopher Cragg: «I REMEMBER WHEN I WOKE UP» (2025)

    Estoy bastante obsesionado con esta canción de un jovenzuelo que responde al nombre de Kellan Christopher Cragg. Tiene 18 años, es de (la tristemente famosa por otras razones últimamente) Minneápolis y ha sido comparado con Alex G o Sufjan Stevens (las comparaciones serán odiosas, pero sirvan para saber un poco por dónde van los tiros musicales).

    Publicó el año pasado su álbum de debut, WRONG BALLOON, en el que todavía tengo que indagar más, y es una de las primeras confirmaciones de la edición de 2026 de The Great Escape, así que, si el findelmundo anticipado no lo impide, podré verlo allí en directo.

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  • Evripidis and his Tragedies: «Μια Τρίτη στην Καντίνα (Mia Triti Stin Cantina)» (2019)

    Unos meses después de empezar el pódcast, se me ocurrió que estaría bien pedirles a algunos de los músicos que me gustaban y que sonaban en el programa que me mandaran una nota de voz contándome un poco de de qué iba alguna de sus canciones, que es algo que me gusta mucho saber de primera mano. Uno de los primeros a los que se lo pedí fue a mi admirado Evripidis Sabatis, al que le pregunté directamente por una canción que musicalmente me había gustado mucho pero de la que no tenía ni idea de qué iba, ya que estaba cantada en griego y no había leído ninguna traducción. Evripidis colaboró muy amablemente, pero lo que no esperaba era el impacto que me iba a causar descubrir esa historia que había detrás de la canción. Hoy he vuelto a escuchar el fragmento para subirlo aquí y transcribirlo, y, como aquella primera vez, he llorado de nuevo.

    Os voy a hablar sobre mi canción «Μια Τρίτη στην Καντίνα (Mia Triti stin Cantina)», que  significa “Un martes en Cantina”. Esta canción es una conversación que tuve con mi mejor amigo, estábamos hablando por teléfono en 2015, todavía Grecia estaba en un estado de crisis absoluta, y me dijo que estaba harto de vivir en Londres y que quería volver a Atenas, quería volver a ver a sus amigos, quería volver a salir cada noche, incluso un martes cualquiera ir a Cantina, que es nuestro bar favorito. Que estaba harto de pagar una fortuna por una botella de vino en Londres y quería volver a Atenas e ir a las tabernas y beber el vino de la casa, y yo le decía: “Pero ¿estás loco? ¿Cómo vas a volver al naufragio? ¿Como vas a volver a un país que está tan mal?”. Me decía: “No me importa, no quiero pasar más tiempo donde el tiempo es gris, donde no puedo hacer cosas, donde todo es carísimo, donde todo está controlado… No quiero pasar más tiempo lejos de la gente que quiero”.

    La canción habla de eso, habla de cómo idealizamos la juventud, cómo idealizamos el pasado, cómo ansiamos volver a un estado idílico, que lo recordamos como idílico, pero al que no podemos volver, realmente. También habla de la nostalgia de tu propia patria, que al final llega un momento en que, por muy aventurero que seas, echas de menos a tu familia y echas de menos a los amigos de toda la vida. Esta canción está en el disco del mismo nombre, Μια Τρίτη στην Καντίνα (Mia Triti stin Cantina), que es un disco dedicado a mi amigo, que al final sí que volvió a Atenas, un martes, y el martes siguiente tuvo un accidente y después de unos días falleció. Y es un disco que hice en griego porque algunas de las canciones están dedicadas a él, pero también porque muchas otras canciones están dedicadas a personas y lugares, situaciones, que ocurrieron ese verano; y cosas muy tristes, pero también cosas que me dieron muchas fuerzas para poder seguir adelante, para recordar a mi amigo, pero no dejar de celebrar ni un momento que aquí estamos, todavía, vivos.

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  • La Costa Brava: «Mi última mujer» (2004)

    Y quise cambiar de vida
    con la chica del segundo B,
    y llamé al segundo C.

    Los idiotas prefieren la montaña
    y en mi interior yo tengo una playa
    donde fabrico mis recuerdos perfectos.

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  • Después de casi un año, he actualizado la lista de canciones que riman noche con coche. Ya son más de 100. Gracias a @subetealanutria.bsky.social , @hormigo.bsky.social , @albertoromero.com y @carmenlanza.bsky.social por sus contribuciones.neuronasmuertas.com/noche-coche/

    Juan Alonso (@kokuma.bsky.social) 2026-01-19T11:47:18.980Z

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  • Neneh Cherry: «Buffalo Stance» (1988)

    Caí en un rabbit hole de vídeos de reactions de gente que escuchaba por primera vez “Buffalo Stance” y descubrí que la mayoría se mostraba sorprendida (positivamente) por ese sonido tan peculiar: una mezcla entre pop electrónico ochentero y hip hop, sumado a la actitud y el estilo de Neneh Cherry rapeando, el scratching, ese saxo funky sampleado… y, en definitiva, por la sensación de que es una canción en la que pasan muchas cosas a la vez.

    Pero, sobre todo, me di cuenta de que casi todos la percibían como una canción muy divertida, un matiz que ahora se me hace evidente, especialmente por la letra, en la que Neneh rechaza a un gigoló (aquí referido más bien a un chulo de barrio), dejando claro que ella no se vende, que le interesan la dulzura y el cariño por encima de la pasta. Y también lo es por el modo en el que lo expresa e interpreta en el videoclip. Ahora, sí, todo me parece obvio, pero mi yo de 1988 no cayó en ello y así se quedó fijado durante todos estos años.

    La canción tiene un origen curioso: nace como una cara B de “Looking Good Diving”, un single del dúo Morgan-McVey producido por Stock, Aitken & Waterman. Esa cara B, con Neneh Cherry ya en la voz y escribiendo la parte rapeada, reciclaba elementos de la cara A y pasó desapercibida hasta que, casi por casualidad, el DJ Tim Simenon mostró interés por rehacerla. Precisamente Simenon (artífice del proyecto Bomb the Bass), junto con el también prestigioso productor Mark Saunders, le dieron ese sonido potente y envolvente que engancha desde el primer momento. Lograron cohesionar todo ese Frankenstein de orígenes diversos, trufándolo además con varios samples, hasta convertirlo en la «Buffalo Stance» que conocemos.

    Es una de mis canciones favoritas de los 80 (o quizá de la vida, if you ask me), aunque también es verdad que me resulta muy difícil escoger entre esta y la también asombrosa «Manchild». Fueron los dos primeros singles de Raw Like Sushi, el álbum de debut de Neneh Cherry, y es bastante increíble empezar una carrera con dos semejantes temazos.

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  • Alex Prager

    Tomando referencias estéticas del cine, la fotografía de moda, la novela pulp y su ciudad natal de Los Ángeles, Alex Prager crea fotografías en tecnicolor con oscuros y perturbadores trasfondos. «Encuentro mi inspiración en la ciudad de Los Ángeles», explica. «Es una extraña imagen de perfección, pero hay una monótona inquietud que se abre paso. Esa sensación de desasosiego bajo toda esta belleza y promesa puede volver loco a cualquiera poco a poco». Pobladas por mujeres seductoramente estilizadas, las fotografías de Prager recuerdan a fotogramas de antiguas películas de Hollywood. Construye escenas ambiguas, cargadas con la incómoda expectativa de un peligro inminente. En su obra abundan las referencias al cine de Alfred Hitchcock y David Lynch y a las fotografías de Cindy Sherman y Gregory Crewdson. (Artsy).

    Week-End: Lois, 2009
    The Long Weekend: Beverly, 2010
    The Big Valley: Eve, 2008
    Face In The Crowd: Crowd #3 (Pelican Beach), 2013
    Face In The Crowd: Crowd #7 (Bob Hope Airport), 2013
    Face In The Crowd: Crowd #9 (Sunset Five), 2013
    2014: Hazelwood #2 (after Steven Siegel), 2014
    2014: Glendale, 2014
    Part Two: Run: Sleep, 2022
    Part One: The Mountain: Afternoon, 2021
    2025: Greater Los Angeles, 2025
    Western Mechanics: Western Mechanics, 2024

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  • Mondrian vs. Moss + Blackouts alcohólicos + Movida en tren

    📰 ‘Her time has come’: did Mondrian owe his success to a cross-dressing lesbian artist who lived in a Cornish cove? (The Guardian, 12/01/2026, en inglés). Un artículo (de título insuperable) que reivindica a Marlow Moss como figura clave del neoplasticismo, mostrando cómo influyó en Mondrian y cómo su obra, marcada por su identidad queer y su rigor constructivista, está siendo finalmente rescatada del olvido. «Muchos museos colocan a Moss en primera fila en el debate sobre la originalidad, pero nos estamos alejando del relato de ‘quién lo hizo primero’ y nos centramos en cambio en el intercambio de conocimientos».

    📰 Salir de fiesta y a la mañana siguiente no recordar casi nada: la ciencia ya sabe lo que le ocurre a tu cerebro. (Xataka, 16/01/2026). «En resumen: durante una borrachera intensa, el hipocampo sigue encendido para almacenar recuerdos, pero el ‘botón de guardar’ está completamente desconectado. Por eso, al día siguiente no importa cuánto nos esforcemos: no hay nada que recuperar porque no se grabó nada en el hipocampo». 

    📰 La noche en que un tren con barra libre llevó la Movida madrileña a Vigo y el vagón donde nacieron The Rolling Stones. (El País, 13/01/26, versión sin muro de pago). «En tren se intentó llevar también la Movida madrileña hasta Vigo, pero fue un fracaso. La idea se llamó Madrid se escribe con V de Vigo y costó 18 millones de pesetas. Grupos y músicos como Gabinete Caligari, Los Nikis, Alaska, Ana Curra y Fabio McNamara viajaron en el tren Rías Baixas, que salió de la estación madrileña de Príncipe Pío en la noche del 20 de septiembre de 1986. Más adelante, el proyecto incluía otro tren lleno de músicos en sentido contrario, de Vigo a Madrid, pero ese viaje nunca llegó a organizarse. Parte del problema del viaje inicial fue la barra libre que hubo dentro del tren durante toda la noche. La historia de ese viaje absolutamente disparatado me llega a través de Jesús Ordovás [periodista musical y autor de La Movida madrileña y otras movidas, entre otros libros]. Él es una de las personas que estuvieron en aquel tren’, dice Miguel López».

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  • Martin: «Otro verano» (2026)

    Esta es la segunda canción que conocemos (la tercera si contamos la versión de “Nadadora” de Family) del que será el álbum de debut de Martin en colaboración con Hidrogenesse, que saldrá a lo largo de este año. Más sosegada que la (también) fantástica “Nuevos recuerdos” ―una de las canciones que más escuché el año pasado―, “Otro verano” tiene una melodía encantadoramente melancólica (y también lo es su letra sobre la adolescencia). Por alguna razón, la he emparentado musicalmente con aquella “El árbol” de que estaba incluida en Animalitos (dicho sea como un gran halago).

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  • Black Kids: «I’m Not Gonna Teach Your Boyfriend How To Dance With You» (2008)

    Entré en la Wikipedia para ver qué había sido de Black Kids (long story short: tardaron 9 años en sacar su segundo álbum, que creo que pasó bastante desapercibido, y se supone que están semiactivos y que llegaron a anunciar que habría un tercer disco) y me enteré (o si en algún momento lo supe, lo había olvidado) de que “I’m Not Gonna Teach Your Boyfriend How To Dance With You” (y todo el álbum de debut de Black Kids, en realidad), lo produjo Bernard Butler. Lo cual, bien pensado, luego tiene sentido, ya que supo adornar este hit con toda la grandilocuencia sonora que ya mostraba en Suede y que se amplificó todavía más en sus proyectos posteriores tras abandonar la banda británica en 1994.

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  • Black Box: «Ride On Time» (1989)

    Si vas a YouTube, debajo del número de visionados del vídeo de “Ride On Time” (casi 45 millones, ahora mismo), hay una nota que pone “The Lady in the video is not the actual Singer, she is lip-syncing”. Cuando salió la canción, a finales de los 80/principios de los 90, tiempos de sampleado salvaje y no excesivamente regulado, los productores detrás del proyecto Black Box decidieron que no era necesario aclararlo, ni siquiera creyeron necesario acreditar a la verdadera cantante, Loleatta Holloway, a pesar de que “Ride On Time” estaba construida sampleando sin ningún tipo de complejos ni vergüenza una canción suya. Tampoco tenían ningún problema por que the lady in the video (una modelo llamada Katrin Quinol) se paseara por platós como el de Top of the Pops haciendo (un pésimo) playback de la canción.

    Las versiones sobre cómo terminó la historia difieren: algunos dicen que Loleatta Holloway llegó a un acuerdo con los productores y fue compensada; otros, que murió (en 2011) sin recibir nunca el dinero que le correspondía. Tal vez el caso no fue tan sonado como el de Milli Vanilli porque Black Box nunca ganaron (y luego perdieron) un Grammy, pero desde luego la canción lo merecía, porque, historia aparte, era y sigue siendo un pepinazo.

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