Hablando de The Smiths, Morrissey y alrededores, recuperamos esta maravilla del dúo ferrolano Espejos y Diamantes, que en su momento uno de sus componentes, Quincho, presentaba así:
Es la canción que más trabajo me ha costado hacer. La música estaba hecha desde hace 4 años, vi su potencial y como no encontraba una letra a su altura, la aparqué hasta que lo tuviera claro. Y después de mucho tiempo me atreví a retomarla con lo que me inspiraba. The Smiths son lluvia -no hay Smiths sin lluvia, ni lluvia sin Smiths-, y ese toque lánguido de calles de suburbio mojado y casas húmedas lo llevamos tan adentro… Junto al orgullo de barrio y la reivindicación social. Y eso lo conecté con Golpes Bajos -de los que estoy empapado- y así me llevó a poder concretar esa letra que tanto me costó. Y estamos contentos con el resultado.
Brigitte Calls Me Baby se parecen tanto a The Smiths que a veces podrías pensar que son una parodia (o un grupo tributo), pero está tan bien hecho que produce más añoranza (sí, he evitado decir nostalgia) que rabia. Y encima tienen una (gran) versión de ese temazo de George Michael que es «Careless Whisper», así que todo bien.
Lo máximo que se habían acercado Triángulo de Amor Bizarro a la canción que le da nombre al grupo había sido con “Estrella solitaria” (temazo, por otra parte), donde las influencias de New Order eran abiertamente evidentes.
1. Mi canción favorita de 2024 (y de los últimos años, en realidad) fue “El destello”, de Juanjo Bona y Martin Urrutia.
2. La canción fue una colaboración entre Juanjo y Martin e Hidrogenesse. Les pregunté a Carlos y Genís por el proceso y, muy amablemente como siempre, me contaron esto:
Nos encantó el encargo: hacer un dueto romántico que no fuera una balada ni pop baboso. Ellos tenían muy claro lo que querían: contar su historia con un tono realista y con gracia.
Ellos tenían la idea de hablar de una tormenta con sus relámpagos, y les propusimos que la canción hablara del chispazo de inicio de su relación. Entonces les hicimos una entrevista interrogatorio muy larga para conocerles y saber todo de su historia, y poco a poco fuimos juntando las partes, decidiendo con ellos lo que debía cantar cada uno, etc.
Estamos súper contentos y orgullosos de la canción, y un amigo nos dijo que ojalá hiciéramos más canciones de amor como Hidrogenesse, que nunca hacemos canciones así.
3. Juanjo y Martin, como supongo que casi todo el mundo sabe, fueron concursantes (siendo prácticamente adolescentes) de Operación Triunfo, lugar donde tal vez no encontraron ese ansiado triunfo, pero, según parece, sí el amor. El nexo por el cual esta primera pareja (Juanjo y Martin) y la segunda pareja (Hidrogenesse: Carlos y Genís) se conocen es ―imagino―una tercera (hoy ex)pareja: Javier Calvo y Javier Ambrossi. Los Javis fueron en un par de ocasiones profesores de interpretación de OT; luego rodaron La Mesías, para la cual Hidrogenesse escribieron las canciones que son parte fundamental de la serie; y luego Martin trabajó como actor en Mariliendre, a su vez producida por Los Javis, así que ahí tenemos todas las conexiones.
4. Inciso: en mi (modesta) opinión, Operación Triunfo (como Eurovisión) es un show que no se ve ni entiende igual si no es visto desde una óptica LGTBIQ+ (vamos, sin ser maricón o sus equivalentes), y por eso son muy importantes para el colectivo. Ni Eurovisión es el mismo festival que ganó Massiel, ni los últimos OT los mismos que ganó Rosa, y obviar esa perspectiva es analizar solamente una parte de la historia. Por eso, «El destello» es una canción que funciona por sí misma pero en la que también cuenta lo emocional, el contexto y el subtexto. Eso convierte en crípticamente mágicos momentos como «lo que más me gusta es cuando me silbas».
5. He escuchado a gente decir que «El destello» es como una típica (cómo si eso fuera posible) canción de Hidrogenesse cantada por otras personas, pero desde el momento en que la escuché a mí me recordó más, melódica y estructuralmente, a una canción… ¡de Astrud! Siendo la base total e inconfundiblemente de Genís, sí es verdad que puedo imaginarme perfectamente a Manolo cantándola: esos falsetes, esos silbidos, esos tralarás…
6. Me parece mucho más inconfundiblemente Hidrogenesse (repito, como si eso fuera una etiqueta tan ortodoxa) la canción que luego han hecho con Martin, también excelente. Qué ganas de escuchar el disco completo.
7. Lo dicho: Carlos y Genís han estado trabajando con Martin en su primer álbum, que saldrá previsiblemente a principios del año que viene; el de Juanjo (producido por David Soler y Marcel Bagés) es también uno de mis favoritos de este año y, definitivamente, de los que más he escuchado. Lo recomiendo mucho, y mejor acercándose a él, una vez más, sin prejuicios.
8. «El destello» tiene un remix (como se estilaba antes) hecho por Nacho Canut. Al escucharlo tienes la impresión de que está hecho un poco con piloto automático, pero igual con el piloto que Canut tenía a principios de siglo, que era de los más inspirados, así que aunque a veces parezca una aproximación bastante desganada, por algún motivo acaba funcionando.
9. Como con todo lo que supone algo importante, recuerdo perfectamente la primera vez que escuché esta canción: fue en un hotel del Trastevere, en Roma (otra conexión con Hidrogenesse); estábamos esperando a que llegaran las 12 de la noche, teníamos aquellas expectativas entre expectantes y temerosas de esta colaboración, de pensar «uf, qué saldrá de esto», y… bueno, aquí estoy, escribiendo sobre ello.
10. ¿Sabes cuando escuchas los primeros compases de una canción, sientes que no quieres que se acabe nunca y luego ya estás pensando en la siguiente vez que la quieres escuchar? Pues eso.
Fan fatal fue el último álbum de Alaska + Dinarama, aquel en el que coquetearon con el acid house (era el momento) y que fue tal punto de inflexión que supuso la huida de Carlos Berlanga para empezar su carrera en solitario y el rebranding de Alaska y Nacho Canut, que al año siguiente sacarían su primer álbum como Fangoria (y qué gran grupo fueron al principio). Este disco, de producción y diseño imponentes (lo primero a cargo de Rebeldes Sin Pausa, lo segundo de Berlanga, Víctor Abundancia, Jaime Travezán y Pablo Sycet) se hizo famoso sobre todo por “Mi novio es un zombi” y “Descongélate”. “El diablo anda suelto”, prima hermana estilísticamente de esta última, es, sin embargo, mi favorita del disco.
“Freedom! ’90”, titulada así para evitar confundirla con la “Freedom” de Wham!, es uno de los grandes clasicazos y temazos de George Michael, incluido en su segundo álbum en solitario, Listen Without Prejudice Vol. 1. La libertad que invoca es, ante todo, una ruptura con el icono prefabricado de Faith: George Michael decide no aparecer en el vídeo, que dirige David Fincher con cinco supermodelos de la época en su lugar (Naomi Campbell, Linda Evangelista, Tatjana Patitz, Christy Turlington y Cindy Crawford), y tres fetiches de la era Faith (la chaqueta de cuero, la Wurlitzer y la guitarra) explotan en el estribillo cuando suena “freedom”, como símbolo de quemar esa imagen y recuperar el control de su narrativa. Posteriormente también ha sido leído como himno LGTBIQ+ de salida del armario, aunque en realidad su salida pública llegaría muchos años después. Musicalmente es muy hija de su época, con toques de house y apoyada en un sample de James Brown (como tantas canciones de baile de los 90).
Puedo decir que «Freedom’ 90» es una de esas canciones que me han acompañado desde que salió (la bailé y pinché mucho en su momento) y que no he dejado de escuchar con cierta frecuencia durante estos 35 años. Pero también ha llamado mi atención de nuevo a raíz de la versión que Kae Tempest ha estado haciendo de ella en sus conciertos y que ahora ha publicado en su versión de estudio. Atendiendo al espíritu de la canción es, obviamente, una adaptación muy libre, lo cual se agradece, aunque provoque al principio una cierta extrañeza al tenerla fijada tan a fuego en mi imaginario.
He asociado mentalmente la versión de Kae con esta otra que hizo Neneh Cherry del «I’ve Got You Under My Skin» de Cole Porter (y que popularizó sobre todo Frank Sinatra), por ser igual de libérrima (y excelente). Y además, para cerrar el círculo, se publicó también en 1990.
La canción que cambió mi relación con Lily Allen: hasta entonces me gustaba, pero no tanto. Y en realidad probablemente tampoco es de las más representativas de su carrera. La británica nunca le había hecho ascos a una melodía catchy, pero esto era otro nivel; ignoro si alguna vez estuvo preocupada por ese tópico de «buscar la perfecta canción pop», pero si es así, en “The Fear” alcanzó el objetivo con creces, y estuvo en lo más alto de la lista británica de singles durante cuatro semanas consecutivas.
Y, como siempre en ella, los contrastes, contraponiendo melodías dulces con mensajes ácidos, aquí hablando desde la voz de una aspirante a celebridad (tenía 23 años Lily por entonces) que se deslumbra con el brillo del éxito y el dinero, pero siendo al mismo tiempo consciente del vacío que hay debajo. «I don’t know what’s right and what’s real anymore».
Milagros fue uno de los proyectos musicales de Ana Molina Hita, miembro y fundadora también del grupo Hola a todo el mundo. Milagros era un coro de trece alumnas del colegio público Pío XII, en el barrio madrileño de La Ventilla, dirigido por Ana. Grabaron tres discos (Milagros, Gloria y Belén, están en Bandcamp) y participaron en la grabación del álbum El mal querer de Rosalía. La letra de esta canción, como todas las del tercer disco, es de la escritora Belén Gopegui.
Este año, Ana Molina Hita ha publicado un libro titulado Un diamante en la basura. Cuaderno infantil, que no he tenido ocasión de leer (o ver), pero del que todo el mundo habla maravillas. Animó a sus alumnos y alumnas a volcar cualquier cosa que se les ocurriera en unos cuadernos que les proporcionó, y el libro es una recopilación de todas esas anotaciones. Lo ha editado Escritos Contextatarios.
En EPSA la entrevistaron hace unos meses, acompañada de su amiga, la también artista Beatriz Lobo, y la conversación fue maravillosa, te hace desear haber tenido una maestra así y te devuelve la fe en lacierta gente
De todos los Sr. Chinarro, porque ha habido lógicamente muchos a lo largo de sus más de 30 años de carrera, me quedo con el de los 90 (casi pongo «El idilio» en vez de esta), el de los juegos de palabras y los sinsentidos, el que «cantaba mal» pero transmitía bien, el que desembocó (¿o fue más punto de inflexión?) en este extraordinario EP producido por Paco Loco, de título de inspiración futbolística (La pena máxima) pero que denotaba también la profunda tristeza y melancolía de sus canciones. Empezando por «Cero en gimnasia». «Tiran las pastillas los chavales / Si se agacha, se le ven las tetas».