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  • Cinco pistas de… Juli Lee

    Juli Lee es un referente esencial de la música realmente independiente de este país. Ha formado parte de grupos legendarios como Terry IV, Alpino o Astrogirls, y, desde 2013, de Los Verdugos, además de ser una de las responsables del no menos mítico sello Spicnic. Me ha hecho mucha ilusión que aceptase la invitación para compartir esta selección cuyo leitmotiv es la emoción, ya que Juli me contaba, precisamente, que no concibe “la música sin la emoción”, algo que está por encima de la técnica o de teorizar sobre la propia música. Así que estas son cinco emocionantes canciones que ella misma nos comenta:

    Os voy a contar cómo descubrí estás 5 canciones que son especiales para mi.

    1. Cuando cierro los ojos y pienso en una canción siempre aparece en mi mente el «Ballroom Blitz» de Sweet. Es algo automático el hecho de que mi memoria me lleve a ese momento concreto donde éramos adolescentes, escuchábamos singles mientras comíamos pipas, hablábamos de música, ciencia ficción, libros dibujos animados y programas de tve. Esta canción sonaba a todo volumen una y otra vez porque nos hacía sentir tan poderosos que soñábamos con un mundo de fantasía tan inverosímil como verdadero para nosotros y que me convertiría en lo que soy.


    2. Londres, noviembre de 1993. Voy a un concierto al azar y descubro a Elastica. Fue un puñetazo en el timbal, un grupo de chicas con actitud punk y melodías pop, normal que me gustaran y que me sorprendiera si yo hubiera querido ser Suzie Quatro o Linda Manz y ahí había mucho de eso. Al día siguiente me acerqué a la tienda vecina de discos, Rough Trade, a preguntar por ese grupo y me dicen que va a salir un single «Stutter» y que, de momento, solo existía la preventa, lo compré y unos días después fui a recogerlo. Fue algo mágico que solo pasa en esta ciudad y ese primer single es un tesoro para mí.


    3. Querido Juan de Pablos: has escuchado «El amor» por Confeti de odio? Me fascina cómo la voz de Lucas eleva este drama y, especialmente, cuando grita, es imbatible y con esos arreglos orquestales!!! Ojalá nos veamos pronto para hablar de ella y que me cuentes anécdotas relacionadas con ese momento de Massiel y los grados de separación que hay hasta llegar a tus adorados Axolotes Mexicanos y Confeti de odio. Nos vemos en la zona negativa.


    4. Una de estas veces que volvemos a Madrid, mi hijo nos pone «El paseo» y descubrimos a Claudio Montana. Conectamos con ese sentimiento que nos produce ir a esta ciudad que es hogar para nosotros. Canción favorita de la que me gusta mucho la atmósfera que crea, tan envolvente y onírica como la música de David Lynch. Es muy enigmático todo lo que envuelve a este artista y me resulta muy chulo todo, también la colaboración con Ultralágrima que le aporta ese punto J&M Chain que le sienta tan bien.


    5. Ahora estoy obsesionada con Wet Leg, por qué? Dos amigas haciendo un grupo sin pretensiones en plan «chicas malas» con ese punk dulce con imagen folk… me enganchó inmediatamente como a todo el mundo. Con su segundo disco ya como banda de amigas se han convertido en grupo favorito. Lo tienen todo: son irónicas pero con humor, fuertes y desafiantes, feministas, manteniendo el control creativo, con ética contracultural… y todo esto con el cuerpo cubierto de sangre, llevando rodilleras, melenas al viento, vendas o zapatillas con alas? No puedo pedir más. Mi favorita ahora mismo, «Mangetout».

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  • Las sensibilidades de las personas deben tomarse en cuenta

    Sigo superenganchado a The Celebrity Traitors (y llevando regular poder ver solo dos programas por semana), donde además ―y sin hacer spoilers― están sucediendo cosas que nunca habían sucedido antes, al menos en las tres ediciones con concursantes no famosos que se habían emitido anteriormente.

    También he visto algún que otro nuevo true crime, tanto de los buenos como de los malos. Entre los primeros, destaco The Perfect Neighbor (Netflix), con un único capítulo de hora y media que va, como su título indica irónicamente, de una vecina problemática, y que está muy bien tanto desde el punto de vista formal (está grabado casi en su totalidad por las cámaras corporales que ahora llevan prácticamente todos los policías) como político/ideológico: en el centro está una ley de autodefensa, en este caso del estado americano de Florida denominada «Stand Your Ground», que «brinda a las personas el derecho a protegerse usando fuerza razonable«. Vamos, que puedes cargarte a alguien si alegas que tenías miedo y temías por tu vida. Pero ¿dónde está el límite?

    Entre los malos, Una noche en Idaho: Los asesinatos en la universidad (Prime Video), que parte de un caso interesante y en algunos momentos, casi los únicos destacables, se enfoca en cómo detectives aficionados en redes sociales se obsesionaron con ello y empezaron a lanzar teorías disparatadas y a señalar y sobreexponer sin pruebas a quienes creían culpables, incluyendo a amigos de las víctimas. Pero esa denuncia no da para estirarlo a lo largo de cuatro capítulos bastante prescindibles y que se regodean en un sentimentalismo muy sensacionalista.


    Me parece bien la adaptación gráfica española de ‘spoiler‘ como ‘espóiler’, con la acentuación que le corresponde por ser llana acabada en -r, pero el plural me parece igual de problemático que otros similares. Y es que en español los plurales de las palabras terminadas en -r deben terminar en -er, pero nadie dice ‘espóileres’, o ‘pósteres’, o ‘córneres’ (aunque sí, por ejemplo, y como muestra de lo aleatorio que es a veces el uso con respecto a la regla, ‘líderes’). Entonces, aunque en la lengua hablada sí digamos ‘espoilers’, ‘posters’ o ‘corners’, a la hora de escribirlo cambiaría la regla de la acentuación, ya que terminarían en -s y ya no serían esdrújulas, sino llanas, así que no cabría acentuarlas, pero a mí resulta muy extraño un singular acentuado y el plural no, es decir, ‘espóiler’ frente a ‘espoilers’, aparte de que la terminación -rs no es natural en español.

    Esto no deja de ser más que un entretenimiento para mí, pensar en estas cosas por un sesgo derivado de mi formación (y no deformación profesional, ya que nunca he ejercido), pero en realidad con el tiempo he ido aficionándome más a la observación y análisis de la anarquía ortográfica y sintáctica que han traído las redes sociales. También me da un poco de risa aquel que presume de compresión lectora (y critica a quien carece de ella) pero luego no sabe vivir sin la tilde del solo porque por lo visto su ausencia le produce un bloqueo mental imposible de deshacer un ambigüedad de significado la mar de simple.

    estoy obsesionao con la gallery del grecas cuando dice yo la imparto disciplina plinplinplina plinplinplina siento que hace siglos que no me gusta una canción mínimamente escuchable

    marcelo (@marcelocriminal.bsky.social) 2025-10-25T09:22:39.459Z
    Escribir así no está al alcance de cualquiera (y obvio que lo digo completamente en serio).

    Ya que estamos, también me llama la atención que en general los anglicismos y sus adaptaciones provoquen más rechazo que préstamos de otras lenguas, pero que generalmente nadie cuestione todo aquello relacionado con el fútbol (que ya como palabra en sí es extrañísima y con una ortografía yo diría que inédita en español), incluyendo el córner, el penalti o el derbi, como si provinieran estos del latín.


    Cuando empezó a utilizarse el lenguaje inclusivo, fui muy beligerante con ello (era la época de ser beligerante en las redes sociales, supongo que me dejé llevar), pero veo este vídeo de Chomsky, al que tantas veces vi referenciado mientras estudiaba, y me pregunto: «¿De qué ibas? ¿Acaso Astrud te dedicaron a ti alguna vez una canción.

    Hay personas que piensan que no deberiamos usar ‘he’ (él) como pronombre neutro. De acuerdo, entonces usemos otra palabra. Las sensibilidades de las personas deben tomarse en cuenta.


    Como me suele suceder, tengo varias ideas iniciales sobre las que escribir, pero luego acabo yéndome por las ramas y la mayoría de aquellas ideas primigenias quedan pendientes, porque también tengo un límite de tiempo de poder escribir sin aburrirme. Así que de momento esto es todo, pero quiero acabar con una canción de Los Verdugos, uno de los mejores grupos españoles (no solo en esta, sino en cualquiera de sus anteriores encarnaciones) que hay, que además resulta que sacaron álbum (el primero, por raro que parezca) el mes pasado y yo me enteré, mea culpa, hace solo unos días. En esta canción, además, hace los coros Teresa de Espanto. Sublimes.

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