Etiqueta: Louis O’Bryen

  • Sorry (not sorry)

    Aparte de El Disco, esta semana también se ha publicado el tercer álbum de los londinenses Sorry, que lleva por título COSPLAY. Sorry es un grupo que no ha tenido demasiado éxito comercial (ninguno de sus dos primeros discos entró al top 100 de las listas británicas), pero con el que tengo ―tenemos― una conexión muy especial que hace que esté entre nuestros favoritos.

    Todo viene de la edición de 2017 del Visions, un festival multisala que se celebraba en Londres. Allí, en The Sebright Arms, vemos por primera vez a Sorry, oficialmente un quinteto pero cuyo núcleo duro lo forman Louis O’Bryen y Asha Lorenz, amigos de la infancia y fundadores de la banda. Apenas vemos un par de canciones, porque poco después, en otro venue tocan Shame, que es a quienes en realidad queremos ver, pero nos quedamos con el nombre, y la chispa de Sorry ya ha prendido.

    Al año siguiente tocan en otro festival al que vamos, The Great Escape, en Brighton, y repiten en el Visions, y a esas alturas ya somos fans y vemos los dos conciertos completos. Hasta entonces no tienen aún un álbum, sino que van publicando singles y un par de mixtapes. Luego llegamos al punto de hacer viajes ex profeso para verlos, así que en febrero de 2020 nos plantamos en Oxford, donde después del concierto se quedan firmando discos (acaban de publicar, ahora sí, su primer álbum, 925) y hablando con la gente, y tengo la oportunidad de hablar con Louis, que está en una esquina con cara de aburrido, pero finalmente me da palo y no le digo nada.

    Estamos en febrero de 2020, y el álbum acaba saliendo oficialmente el 27 de marzo. Y ya sabemos qué paso en marzo de 2020, ¿no? Para mí esa es una de las claves del poco impacto de ese disco, del que no se pudo hacer promoción ni gira de presentación. Nosotros, en nuestra vorágine fan, teníamos ya entradas y billetes de avión comprados para verlos en Bruselas y Ámsterdam, pero ninguno de los dos acaba sucediendo, claro.

    Un fundido en negro y después… estamos en octubre de 2022 en Brighton, en la presentación de su segundo álbum, Anywhere But Here, en la tienda de discos Resident, donde nos firman el disco y hablamos bastante animosamente (y yo paso bastante maleducadamente del resto de miembros del grupo, porque yo con quien quiero hablar es con Louis y Asha). Les contamos que los hemos visto ya varias veces y que unos días después iremos a verlos… a París (supongo que para resarcirnos para aquellos de la pandemia que nunca sucedieron). Ya en la capital francesa, veo justo antes del concierto en el bar de al lado de la sala a Louis, intento hablar con él, pero ni me reconoce de Brighton ni parece con demasiadas ganas de charla, así que le doy las gracias, le deseo un buen concierto y no lo molesto más.

    En Resident, Brighton.

    La última vez que los vimos fue como teloneros de Fontaines D.C. en Dublín el pasado diciembre, donde tocaron ya varias canciones de este tercer disco, que, como digo, salió ayer. Curiosamente, nunca los hemos visto en España; iban a actuar en Madrid y Barcelona (teníamos entradas para el primero), pero acabaron cancelando, no recuerdo la razón. Aparte de eso, creo que aquí solo han estado en algún festival suelto. ¿Cuándo será la próxima vez? No lo sé muy bien, ese tipo de viajes improvisados que hacíamos eran más fáciles desde Madrid. En diciembre tienen gira por Estados Unidos, luego por Reino Unido y más tarde el resto de Europa, así que quién sabe. En cualquier caso, me alegro de que, al menos en cuanto a conciertos, les vaya genial, y les deseo lo mejor, porque los quiero mucho.

    Sus dos primeros discos me gustan un montón; de este último estoy en proceso de escucha todavía, pero tiene muy buena pinta (la primera canción, “Echoes”, que ya conocía, me flipa) y me mola que sigan a su bola, haciendo lo que quieren y sin ser complacientes. Otra de ellas, “Candle”, la eligió el otro día Rockdelux como canción del día, y me molan las palabras que les dedicó Juanma Freire, uno de mis críticos favoritos (y creo que también fan), y que reproduzco aquí (y de paso él os explica mejor a qué suenan Sorry).

    Tras aciertos del nivel de “Waxwing” o la fascinante “Echoes”, especie de eslabón perdido entre Beach House y Sonic Youth, Sorry terminan de avanzar el álbum “COSPLAY” –previsto para hoy, viernes, día 7– con la arrastrada “Candle”, nueva señal de que el nuevo largo del grupo indie londinense es el más variado hasta la fecha. El elemento cohesivo entre todos los adelantos y, quizá, todo el tracklist es un nervio sugerente, una sensación estimulante de que cada canción está aún por terminar de formar y que podría romperse en nuestros oídos en algún momento.

    Asha Lorenz y Louis O’Bryen, núcleo creativo del proyecto, siguen buscando formas de no repetirse y añadir dosis de intriga a su día a día. En el caso concreto de “Candle”, sorprenden con un piano medio honky tonk, de los que tanto gustan a la gran Aimee Mann, o una Lorenz menos estoica que expresiva, que se deleita sonoramente cantando la palabra “cunt” (“zorra”) y parece mirar hacia la intensidad blues de Beth Gibbons en el tercer y mejor minuto de canción. Quizá no tenga el impacto directo de “Echoes”, pero tras un puñado de escuchas se revela como un grower, y crecer, ha crecido, desde que empezaron a tocarla en directo a finales de 2024.

    “COSPLAY” es la esperada continuación de “Anywhere But Here” (2022), un segundo disco en el que, con ayuda de Adrian Utley (Portishead) y Ali Chant en la producción, Sorry se asomaban a un potencial masivo sin abandonar su idiosincrasia. Allí, “Screaming In The Rain”, con algo de dueto imaginario entre Damon Albarn y Karen O, debió ser un hit en toda regla, pero no lo fue. Con este nuevo álbum no parecen aspirar a según qué niveles de fama, pero lo mainstream admite ahora muchas formas y, quién sabe, quizá “COSPLAY” les dé una nueva dimensión popular. Estaremos atentos al desarrollo de su historia.

    Otro día, un listado con mis canciones favoritas de Sorry.

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